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Desplazados de Chiapas retornan a sus comunidades

Desplazados La Independencia Chiapas.

Seis meses después, Guadalupe Morales Alfaro, de 89 años de edad, regresó a Galeana, de donde fue expulsada, por diferencias políticas en el marco de las elecciones del mes de julio. La anciana descendió del vehículo que la trasladó desde Comitán, caminó en el centro del poblado y se sentó en la acera de la casa ejidal, para aguardar que la asamblea ratificara el regreso de las 13 familias.

“Estoy muy contenta de regresar”, dijo la anciana nacida en 1924, en este poblado ubicado cinco kilómetros de la cabecera municipal de La Independencia, colindante con Guatemala. Rosa Morales Jiménez habló de la anciana: “Ella estuvo sufriendo fuera de su casa, pero qué importa, se arregló el problema y estuvimos luchando por esta injusticia que sufrimos”.

Demostró su júbilo por el regreso, sobre todo porque no pagaron la multa de 390 mil pesos, que le impuso la asamblea, por no votar en julio pasado, por los candidatos del PRI y PVEM, a la presidencia, guberanatura, diputación federal, local y alcaldía.

A las 10:20 horas, el grupo de 13 familias, 37 personas, abandonó un galerón de la misión tojolabal de la diócesis de San Cristóbal, conocido como La Castalia, donde vieron por medio año.

Agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP), de la Policía Municipal, funcionarios del gobierno municipal y estatal, miembros de organizaciones sociales y de Morena, conformaron el grupo de acompañamiento que llevó a los desplazados a ocupar de nuevo sus hogares. Después de media hora de recorrido, la caravana arribó a las inmediaciones de Galena.

“Welcome to Quistaj”, marcaba el lugar donde se encontraban los desplazados que repentinamente se detuvieron, porque los ejidatarios no querían el ingreso de las organizaciones solidarias.

Los acompañantes del Frente Campesino Popular de Chiapas y del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), dilucidaron varios minutos. “Vengan compas por acá”, dijo uno de ellos y después de que tres personas tomaron la palabra acordaron respetar la decisión de la asamblea.

Pero establecieron que una vez terminada la asamblea, podían ingresar al poblado para visitar a las 13 familias y así fue.

Entonces, el contingente avanzó hacia Galeana, rumbo a la casa ejidal, donde sólo los hombres tienen permiso para entrar, porque las mujeres, como en muchas comunidades de Chiapas, debían esperar afuera.

En 40 minutos, la asamblea leyó un documento de 13 puntos donde las partes se comprometen a mantener la armonía, a desistir de la acción penal, para que el Ministerio Público proceda a archivar la averiguación previa, que las 13 familias colaboren con cooperaciones y trabajos comunitarios, “como cualquier poblador”.

Los funcionarios del gobierno que permanecían en la asamblea ejidal, pidieron a los desplazados que ante cualquier problema, lo comunicaran de urgencia, para tratar de buscar una solución. Uno de los desplazados, Alberto Aguilar Vázquez agradeció a las organizaciones durante estos seis meses de acompañamiento y la acción se extendió a los funcionarios, como el jefe de asesores del gobierno del estado Eduardo Zenteno, de haber conseguido el acuerdo que permitió el retorno.

Al salir a la explanada del ejido, Zenteno dio un apretón de manos a Aguilar Vázquez, con lo que se cerraba el retorno, pero faltaría aun darle posesión simbólica de sus hogares. Algunos de los pobladores, en su mayoría mujeres, llegaron a recibir a los desplazados, para darles palmaditas en la espalda y darles la bienvenida al pueblo.

El primero fue Alberto Aguilar Vázquez que abrió sus puerta para que entraran los funcionarios, pero no había energía eléctrica, porque la asamblea se los cortó días previos que fueran expulsados. “En un rato lo vamos a reconectar”, dijo Zenteno.

Alberto le dio tiempo de comentar a los funcionarios que la casa la construyó después de un año de trabajo en Nueva Yersy y Florida, en 1980, donde trabajo como lawn mower (cortador de césped).

Finalmente Zenteno dio posesión de sus casas a Julio Aguilar Morales y al padre de éste, Oscar Aguilar, que vive frente al campo de la telesecundaria.

Para las 13:00 horas, los acompañantes ya convivían con los ex desplazados.

FUENTE: El Universal
LINK:http://www.eluniversal.com.mx/notas/903470.html

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